Los diputados holandeses se preguntan si las licencias a terceros permiten a los operadores problemáticos entrar por la puerta de atrás

El regreso de 888 a Holanda a través de una licencia de ComeOn Group ha desencadenado un escrutinio parlamentario formal. Las respuestas podrían remodelar la forma en que el regulador holandés evalúa el historial de los operadores que buscan acceso al mercado a través de acuerdos con terceros.
- Cuatro diputados neerlandeses han presentado cinco preguntas parlamentarias formales en las que cuestionan el uso de estructuras de licencia a través de terceros, citando como ejemplo concreto el regreso de la marca 888 de Evoke a los Países Bajos a través de la licencia existente de KSA del Grupo ComeOn
- La secretaria de Estado de Justicia y Seguridad, Claudia van Bruggen, debe responder en un plazo de tres semanas, y se espera que su respuesta aclare si los operadores con antecedentes de actividad sin licencia en los Países Bajos pueden reingresar legítimamente a través de un tercero
- Los diputados también insisten en si las infracciones normativas anteriores a la KOA se tienen debidamente en cuenta en las evaluaciones de las solicitudes de licencia y qué medidas está dispuesto a adoptar el Gobierno para cerrar la laguna jurídica de las licencias de terceros
- Las mismas dos coautoras, Mirjam Bikker y Sarah Dobbe, propusieron recientemente una legislación para eliminar el límite del 10 % de la facturación global en las multas de la KSA, después de que el regulador no pudiera imponer una sanción superior a 24,8 millones de euros a Novatech, a pesar de indicar que, de no ser así, la sanción habría superado los 100 millones de euros
- 888 regresó a los Países Bajos en 2025 tras una ausencia de tres años a raíz de la introducción de la KOA en 2021, pero su relanzamiento no estuvo exento de problemas, ya que la KSA emitió una advertencia en noviembre por la escasa accesibilidad del servicio de atención al cliente
Los Países Bajos se preguntan si su marco de concesión de licencias adolece de lagunas
Los legisladores neerlandeses exigen respuestas sobre una práctica que, de forma silenciosa, ha estado redefiniendo qué operadores pueden acceder al mercado regulado del juego de los Países Bajos. Un grupo de cuatro diputados ha presentado preguntas parlamentarias formales centradas en las estructuras de concesión de licencias a terceros, planteando la preocupación de que empresas con un historial problemático en el mercado neerlandés estén encontrando formas de volver a entrar mediante acuerdos que podrían no estar siendo debidamente examinados por el regulador.
El acuerdo que más atención ha suscitado es la asociación estratégica de Evoke con ComeOn Group, en virtud de la cual la marca 888 regresó a los Países Bajos en 2025. En lugar de solicitar directamente una nueva licencia de la KSA, 888 volvió a entrar en el mercado utilizando una licencia que ComeOn Group ya poseía para su marca Godwits. El propio director de desarrollo corporativo de Evoke describió el acuerdo como una vía de bajo capital para la creación de valor, presentándolo como una estrategia de reincorporación comercialmente eficiente. Sin embargo, desde una perspectiva regulatoria, la estructura plantea un conjunto de cuestiones totalmente diferente.
Los cuatro diputados que han planteado las preguntas son Mirjam Bikker, Sarah Dobbe, Diederik van Dijk y Tijs van den Brink. Bikker y Dobbe figuran como coautores de la pregunta y no es la primera vez que presionan con firmeza sobre la regulación del juego en los Países Bajos. El mes pasado, ambas presentaron un proyecto de ley que proponía la eliminación del límite máximo que restringe las multas de la KSA al 10 % de la facturación global de un operador, una medida impulsada por la multa récord de 24,8 millones de euros impuesta por el regulador a Novatech por operaciones ilegales. La propia KSA reconoció que, sin ese límite, la multa habría superado los 100 millones de euros, una cifra que pone de relieve hasta qué punto el techo actual limita el poder disuasorio del regulador.
Las preguntas parlamentarias sitúan ahora a la secretaria de Estado de Justicia y Seguridad, Claudia van Bruggen, en una posición difícil. Dispone de tres semanas para responder, aunque ese plazo puede ampliarse, y se espera que sus respuestas aborden varias cuestiones interrelacionadas. La principal de ellas es si es aceptable que operadores de los que se sabe que han operado en los Países Bajos sin licencia recuperen el acceso al mercado a través de un tercero. También deberá abordar en qué medida se tienen en cuenta las infracciones normativas anteriores a la KOA en las evaluaciones de las solicitudes de licencia, el papel de la KSA en la evaluación de estos acuerdos y qué medidas está dispuesto a adoptar el Gobierno para evitar que las estructuras de terceros funcionen como una vía para eludir la normativa.
El contexto histórico es relevante en este caso. La KOA legalizó el juego online en los Países Bajos en 2021, y muchos operadores, incluidas las marcas 888 y William Hill de Evoke, se retiraron del mercado antes de que entrara en vigor el nuevo marco. La salida de ambas plataformas supuso un importante golpe a los ingresos de Evoke. La ausencia de tres años terminó en 2025 con la asociación con ComeOn Group, pero el reingreso no fue sencillo. En noviembre, la KSA emitió una advertencia formal a 888 en la que criticaba la escasa accesibilidad del servicio de atención al cliente, lo que añadió una preocupación inicial sobre el cumplimiento normativo a un relanzamiento que ya estaba siendo objeto de escrutinio por la estructura a través de la cual se llevaba a cabo.
ComeOn Group obtuvo su licencia de la KSA en 2022 y se unió a la asociación comercial neerlandesa VNLOK en marzo de 2026. La asociación ha declarado que los acuerdos de concesión de licencias se evalúan dentro del marco existente y que corresponde a la KSA determinar si se permiten acuerdos específicos, al tiempo que hace hincapié en que se espera que sus miembros cumplan plenamente todas las normas y operen de forma transparente.
Las estructuras de concesión de licencias a terceros ponen de manifiesto una brecha entre la letra y el espíritu de la normativa
El marco regulador neerlandés se diseñó para garantizar que los operadores que acceden al mercado cumplan con unos estándares definidos de conducta, estabilidad financiera y protección de los jugadores. Los acuerdos de licencia de terceros, en los que una marca con un historial irregular se aprovecha de la licencia de un operador con un historial más limpio, crean una tensión estructural con respecto a esa intención. La pregunta que plantean los diputados no es si el acuerdo es técnicamente admisible según las normas vigentes, sino si dichas normas son adecuadas para hacer frente al riesgo regulatorio que introducen tales acuerdos. Si un operador que anteriormente prestaba servicios a jugadores neerlandeses de forma ilegal puede volver al mercado sin que su conducta histórica suponga un obstáculo significativo, el marco de concesión de licencias está funcionando menos de lo que parece sobre el papel.
La respuesta de la secretaria de Estado podría sentar un precedente decisivo
La respuesta de Claudia van Bruggen a estas preguntas parlamentarias tendrá consecuencias que irán mucho más allá del caso concreto de 888 y ComeOn Group. Si confirma que las infracciones anteriores a la KOA pesan de manera significativa en las evaluaciones de los acuerdos con terceros, enviará una señal clara a cualquier operador que esté considerando una vía similar para volver a entrar en el mercado. Si su respuesta respalda efectivamente el enfoque actual, quedará establecido que el marco de concesión de licencias considera la conducta histórica como en gran medida irrelevante una vez que se ha establecido una estructura de terceros. La KSA estará muy atenta, ya que su respuesta determinará la autoridad reguladora que puede ejercer sobre estos acuerdos y establecerá si el regulador necesita herramientas legislativas adicionales para supervisarlos adecuadamente.
La cuestión del límite máximo de las multas y la cuestión de la laguna jurídica en materia de licencias forman parte del mismo problema
La presión simultánea de Bikker y Dobbe para eliminar el límite máximo de las multas y su cuestionamiento de las estructuras de concesión de licencias a terceros reflejan una filosofía reguladora coherente: que el marco neerlandés actual presenta múltiples puntos en los que sus funciones disuasorias y de control de acceso no alcanzan el nivel necesario. Un regulador que no puede imponer multas proporcionales a la magnitud de los ingresos globales de un operador, y que puede verse limitado a la hora de evaluar el historial de los operadores que acceden a través de terceros, es un regulador cuyas herramientas son estructuralmente inadecuadas para el mercado que supervisa. Ambas cuestiones deben abordarse conjuntamente si los Países Bajos quieren contar con un marco que discipline de forma creíble a los operadores con licencia y controle quién puede participar en el mercado en primer lugar.
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